Victoria Pueyrredon nació en Buenos Aires, Argentina. A los dieciséis años comenzó a publicar, en la revista Atlántida, poemas y cuentos en español y en francés, así como también en el diario O Globo de Brasil y en las revistas Continente y La Mujer. Es escritora, poeta, cuentista, ensayista, conferencista, periodista y editora, fundadora y directora de la revista-libro literaria Letras de Buenos Aires (1980-2001) y de las Ediciones Letras de Buenos Aires (1982), que han publicado numerosos libros de escritores argentinos. Sus obras literarias han sido traducidas al francés, el inglés, el alemán, el hebreo y el Braille, y algunas de ellas fueron estudiadas en universidades de los Estados Unidos (1977 y 1978).

SOLEDAD
Victoria Pueyrredón (06-07-1920)

Es cansancio de la vida y hartazgo
de las frases, los gestos, y de todo,
es evocar un rostro, rasgo a rasgo,
recordando un momento de algún modo...

Sentir que lo que duele a nadie importa,
reír y de reír estar cansada,
gemir en voz muy baja estando sola,
querer entretenerse.... y no hacer nada....

Es llevar un amor en el recuerdo,
revivirlo en amarga lejanía,
pasar las horas largas frente a un muerto
y sentir que no acaba nunca el día...

Ver llegar con terror las horas largas
y sentir el silencio de un vacío,
temerle a la caída de la tarde,
cerrar los ojos y temblar de frío.

Mis reportajes

"Comencé mi adolescencia escribiendo poemas y cuentos. Ya mucho más tarde, por un periodista amigo, empecé a hacer reportajes, casi sin pensarlo, hasta hoy.
Durante un tiempo les temía y me negaba a responderles si me lo proponían a mí. Luego descubrí el motivo: un ser humano se revela sin quererlo en cada reportaje, y después se encuentra diciendo cosas de sí mismo que nunca creyó haber pensado.
Ahora, desde hace muchos años, hago reportajes. Esta investigación me apasiona cada vez más: descubrir al que se esconde, casi siempre, detrás del otro que vemos a diario.
Un día reflexioné cómo había llegado desde la poesía al reportaje y descubrí el porqué. El poeta, al escribir, escudriña dentro de su alma y de sus sentimientos. El reportaje lo hace también dentro del alma y de los sentimientos de los demás, y de ellos extrae la poesía de todos los días, la de las palabras sencillas.
Así es que, poco a poco y sin pensarlo, se va dibujando y formando otro personaje que, después de unas cuantas preguntas, nos hablará como si hubiéramos abierto una compuerta, y el río, contenido por ella, se hubiera desbordado violentamente sin poder detenerse.
Es entonces cuando el reportaje se convierte casi en una inesperada sesión de psicoanálisis, y el reporteado se lee luego a sí mismo asombrado al no reconocerse en ese espejo que refleja tanto sus rasgos interiores."